ACUSACIÓN A SÓCRATES POR JANTIPA (según Inés Calero Secall)
Por MARIA LOURDES LLORENTE REQUENA
Jurado de la asamblea, que sois testigos de esta acusación contra Sócrates, cabe mencionar que este hombre ha sido acusado por tres personas cercanas a su círculo de amistades de ser un criminal y pensador que pregunta al cielo, a la tierra y a los astros del cielo por todo lo que en su vida se acontece , y de corromper a los jóvenes y de creer en todo lo sobrenatural de su propia invención, en vez de los dioses de la polis y a los que todos veneramos y hacemos ofrendas en señal de respeto y devoción. A modo de recordatorio, los hombres que lo acusaron de estos cargos fueron:
Anito, hijo de un ateniense prominente, Antemión. PRUEBA DE LA ACUSACIÓN: Anito aparece de manera inesperada, donde Sócrates y Menón (que está visitando Atenas) discuten si la virtud puede ser enseñada. Sócrates argumenta que no, y ofrece como evidencia que muchos buenos atenienses han tenido hijos inferiores a sus padres como en el caso de Pericles. Anito se ofende y advierte a Sócrates que menospreciar a ciertas personas le traerá problemas.
Meleto, de los tres el único en hablar durante la defensa de Sócrates. PRUEBA DE LA ACUSACIÓN: en la Apología, Meleto presenta sus acusaciones, lo que permite a Sócrates rebatirlas. Sin prestar mucha atención a los cargos, Meleto acusa a Sócrates de ateísmo, de creer en semidioses y de corromper a la juventud mediante sus enseñanzas.
Licón de acuerdo con la defensa de Sócrates, era representante de los oradores anteriores que acusaban a Sócrates. Como prueba de la acusación tenemos los argumentos de sus representados en esta asamblea
Pero atenienses de la asamblea que sois testigos como yo de estas acusaciones aquí expresadas, no podemos olvidarnos de una mujer clave en la vida de Sócrates, su mujer Jantipa. ¡Sí, su mujer! ¿O acaso no es ella otra víctima más de la actitud de su “marido”? Una cosa tenemos bien presente en nuestros días, poco sabríamos de Jantipa sin su matrimonio con Sócrates pero fuera de ese matrimonio, a pesar de ser una mujer llena de mal genio, de irritabilidad, calificada como mujer de mal carácter…es una persona más de su círculo de Sócrates dispuesta a ser acusadora de su marido.
Yo, como representante de Jantipa y en palabras suyas, expongo mi acusación basada en algunos matices como el machismo característico de esta sociedad y de ser descuidado en lo que al matrimonio se refiere.
Desde el punto de vista de la sociedad que nos rodea, existe un cierto menosprecio al trato de la mujer aunque la ley ateniense nos ampare (kakoseos goneom graphe: defensa a padres del maltrato de sus hijos, el hijo era condenado a la atimia: privación de los derechos de ciudadanía) Pero esto no respalda el reconocimiento de una mujer como un hombre. Sócrates pensaba que una mujer era buena si el hombre le había enseñado a serlo como él quisiera cuando ya no sólo la mujer sino cualquier persona actúa mediante la educación recibida en su enseñanza, según su moral, su pensamiento o simplemente por vivencias propias. Otro matiz que podemos destacar en esta acusación es la actitud de Sócrates al decirle su círculo de amigos que por qué no aplica sus pensamientos a la relación que tiene con su mujer y éste respondió que si podía vivir con ella y su forma de ser interior y exterior, podría relacionarse con todas las personas. Una frase célebre atribuida a Sócrates es: “Mi consejo es que te cases: si encuentras una buena esposa serás feliz, si no, te harás filósofo” ¿Qué deberíamos hacer ante esto, dejar el comentario machista, sin más, o reivindicar que las mujeres no somos animales a lo que se les puede adiestrar sin más?
La segunda parte de mi acusación es hacer reflexionar que por cordial que parezca Sócrates en su círculo de amigos, lo sociable y “respetuoso” a su modo que pueda ser… nada tiene que ver con su obligación como marido. ¿Un marido no tendría que atender a las necesidades de la mujer, tenerla más en cuenta para todo, contar con ella para cualquier tema entre otras cosas? Pues, ciudadanos que aquí estáis, no es así. Es primero sus amistades, su círculo de amigos, las relaciones “amistosas” con otras mujeres antes de atender a su propia esposa. Independientemente de verdad o no, las relaciones con otras mujeres, no puedo pasar por alto las relaciones con sus amigos que en mí no denotaban tranquilidad bien porque les dedicaba más tiempo que a mi acusada o bien porque dichas amistades estaban “pintadas” con tonos más íntimos de lo normal entre amigos. Reconozco que Jantípa podría no tener un carácter adecuado y podría justificar el que Sócrates la tuviera descuidada, pero... ¿no podría deberse su carácter al trato de descuido hacia su matrimonio a pesar de ejercer de padre en algunas ocasiones de conflicto entre madre e hijos?
La indiferencia de Sócrates hacia Jantipa siempre ha sido notable a lo largo de sus vidas, lo que hacía justificar el mal carácter que ésta tenía hacia su marido. Aunque tampoco he de olvidar la relación que las malas lenguas le atribuyen con Aspasia aunque la figura que ha pasado a la historia es la de una mujer rodeada de hombres en círculos intelectuales aunque fuera maestra de retórica, pero esto no quita que tenga una imagen de libertad sexual y de seducción considerándola una hetera de esto último. Considerando a Aspasia como una mujer hetera de libertad sexual y seducción… ¿Debe Jantípa hacer de tripas corazón sin hacer nada, como si de una marioneta inerte se tratara sin reivindicar la relación que tenía su marido con ella? A pesar del mal genio y de la mala reputación que se le atribuye a Jantipa, ella no llegaría a conspirar feroces maquinaciones contra las mujeres que en la vida de Sócrates han estado, como justificación de este matiz no cabe dar una ligera razón a los enemigos de Sócrates con respecto a la rivalidad que entre las mujeres y Jantípa existía y más si a Mirto, otra mujer que fue acogida al quedarse viuda, se le había atribuido el premio de legalidad de nupcias, lo que consideramos como esposa perfecta.
Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita. ARISTÓTELES. Con estas palabras que se le atribuyen a Aristóteles… ¿podríamos basarnos en la ignorancia para justificar el comportamiento de Sócrates con Jantípa?
Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen. PLATÓN. ¿A que sentidos podríamos recurrir para justificar la actitud de Sócrates con Jantipa?
Juzgad vosotros mismos las palabras de Sócrates y tened en cuenta estos matices a la hora de reflexionar dicha acusación.
MARIA LOURDES LLORENTE REQUENA – 4º de Humanidades (UAL) 2009-2010
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